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Poblaciones vulnerables

¿Cuáles factores aumentan la vulnerabilidad al VIH en algunas poblaciones?

Se observa que, debido a prácticas y creencias culturales, sociales, legales y religiosas, a cambios en el ambiente político o social y a factores tales como la guerra y la pobreza, ciertos grupos poblacionales están expuestos a un mayor riesgo de adquirir el VIH y/o de enfrentarse a las consecuencias del VIH y el sida. La lista de poblaciones vulnerables puede ser muy extensa y es por ello que hemos elegido centrarnos sólo en algunas.

Mujeres y niñas

Las mujeres conforman alrededor de la mitad de la población mundial con VIH. Sin embargo, en el África subsahariana, donde la epidemia es peor, ellas conforman más de la mitad de las personas adultas con VIH, así como tres cuartas partes de jóvenes con VIH entre 15 y 24 años de edad.

Las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables a la infección por VIH en lugares donde las desigualdades de género, encarnadas en leyes nacionales o en prácticas culturales o religiosas, provocan que ellas sean dependientes de los hombres en los planos económico y social. Esta dependencia - generada por un menor acceso a oportunidades educativas y económicas, la imposibilidad de heredar o poseer propiedades y la falta de protecciones jurídicas - a menudo limita la capacidad de las mujeres de rehusarse a tener relaciones sexuales. Mujeres y niñas pueden ser sometidas a violencia por motivos de género, abusos, coerción o relaciones sexuales contractuales a cambio de bienes o dinero y con frecuencia no pueden protegerse adecuadamente contra estas fuentes de riesgo de exposición al VIH.

Fuente: ONUSIDA

Violencia por motivos de género

La potencial transmisión sexual del VIH es aun más probable en casos de violación que durante el coito consensual, debido a una mayor probabilidad de que haya contacto de sangre con sangre. En ciertas partes de África, algunas personas creen que violar a una virgen, una niña o una mujer de la tercera edad puede y va a curar el VIH y el sida. Éste es un mito y completamente falso.

El abuso sexual o la actividad sexual forzada o coercitiva incluye:

  • violación dentro del matrimonio o el noviazgo
  • violación cometida por hombres desconocidos para las víctimas
  • propuestas o acosos sexuales no deseados
  • matrimonio forzado
  • negación del derecho a utilizar métodos para protegerse contra las infecciones de transmisión sexual (ITS), incluido el VIH
  • trata de personas para fines de explotación sexual
  • abuso sexual en la niñez
  • matrimonio infantil


Si bien es cierto que no todos los factores arriba mencionados necesariamente exponen a una mujer al riesgo directo de contraer el VIH, el hecho de que se la someta a abuso sexual en cualquiera de estas formas incrementa la probabilidad de que ella se encuentre en una situación en la cual no será capaz de negociar la conducta sexual en el futuro, lo que aumenta su riesgo de adquirir el VIH.

Fuente: HIV/AIDS and Gender-Based Violence (GBV) Literature Review [Revisión de literatura sobre el VIH/sida y la violencia por motivos de género], agosto de 2006, p. 7

Situaciones de conflicto

En situaciones de conflicto existe un mayor riesgo de transmisión del VIH. Las mujeres son más vulnerables en situaciones de conflicto y refugio debido a:

  • desplazamiento de la población
  • colapso de las estructuras familiares y sociales
  • falta de acceso a servicios de salud
  • mayor violencia sexual y por motivos de género
  • violación como arma de guerra
  • interacciones sexuales entre civiles y combatientes


Fuente: UNFPA, Gender and HIV/AIDS Resource Pack [Paquete de recursos sobre género y VIH/sida], 2006

Jóvenes

La mitad de las nuevas infecciones por VIH a escala mundial se produce en jóvenes de 15 a 24 años. Las y los jóvenes son más vulnerables al riesgo de adquirir el VIH porque inician su actividad sexual a temprana edad, pero con frecuencia no permanecen con una sola pareja desde el principio ni usan condones regularmente. También tienen más probabilidades que cualquier otro grupo etario de consumir drogas (incluyendo las inyectables), lo que aumenta en gran medida su exposición al riesgo de contraer el VIH.

Fuente: ONUSIDA

Personas usuarias de drogas inyectables

Las personas que usan drogas inyectables se encuentran en alto riesgo de adquirir el VIH a través del uso de agujas y jeringas infectadas. Una vez que el VIH se ha introducido en esta comunidad, la infección puede propagarse con rapidez mediante el intercambio de agujas y la transmisión sexual del virus, así como extenderse velozmente a la población general si no se adoptan medidas de prevención precoz. Según ONUSIDA, se estima que el uso de drogas inyectables es responsable de casi un tercio de las nuevas infecciones fuera del África subsahariana y es el punto de entrada para las epidemias de VIH en numerosas regiones.

Las personas usuarias de drogas inyectables también son más vulnerables al riesgo de adquirir el VIH debido a su condición social y jurídica. En la mayoría de los países, el uso de drogas es ilegal y conlleva mucho estigma. Estos factores tienen repercusiones para personas usuarias de drogas que eligen o son capaces de acceder a prevención, pruebas y/o tratamiento.

Fuente: ONUSIDA

Personas refugiadas y desplazadas internamente

Tanto las personas refugiadas (aquéllas que se ven forzadas a dejar su país para escapar de conflictos, violencia o persecución) como las personas desplazadas internamente (PDI) (quienes deben desplazarse dentro de su propio país a causa de conflictos, desastres naturales, violencia o persecución) se encuentran en un mayor riesgo de adquirir la infección por VIH. El riesgo de transmisión aumenta entre las personas desplazadas debido a numerosas razones: quienes huyen de sus hogares y comunidades han perdido sus medios de sustento; las redes sociales e instituciones colapsan, lo cual debilita las normas sociales y sexuales; se interrumpen los servicios de sanidad y educación, con lo que disminuye el acceso a educación sobre la prevención del VIH, a los servicios de salud y al tratamiento. Las mujeres y las niñas también se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir violencia y explotación sexuales en estas situaciones, ya que la violación se utiliza como arma de guerra y pueden ser obligadas a tener relaciones sexuales a cambio de comida, agua y alojamiento, sus necesidades básicas.

La diferencia fundamental entre las personas refugiadas y las PDI es que las primeras están amparadas por las leyes internacionales, lo cual no ocurre con las personas desplazadas dentro de sus propias fronteras, lo que hace mucho más difícil protegerlas o brindarles asistencia.

Fuente: ONUSIDA